La reminiscencia, una esperanza

La reminiscencia, una esperanza

La reminiscencia, una esperanza

 La rehabilitación cognitiva proporciona a los pacientes de Alzheimer y sus familias una opción de intervención alternativa para mejorar su calidad de vida. No obstante, muy pocos profesionales en Costa Rica la utilizan.

AMY ROSS A. AMYROSS@NACION.COM

No es ningún secreto, Costa Rica se envejece. La ecuación resultante de la alta natalidad de décadas pasadas sumada a la disminución en la mortalidad infantil y el aumento en la esperanza de vida se materializa con fuerza: se estima que para el año 2025, la cantidad de costarricenses adultos mayores –que actualmente ronda los 280.000– se duplicará. Lo mismo sucederá con los casos de Alzheimer.

La enfermedad de Alzheimer es el tipo más común de deterioro cognitivo severo o demencia y, al ser una enfermedad neurodegenerativa, no tiene cura.

Medicamentos como el parche Exelon (rivastigmina) que ingresó al país el mes pasado, retardan el proceso. Pero estos no son cubiertos por la Caja Costarricense del Seguro Social, la cual se ha limitado a paliar los síntomas que lo acompañan, como lo son los trastornos de sueño y alimentación, la irritabilidad e incluso la agresividad.

En el exterior, técnicas de rehabilitación cognitiva se combinan exitosamente con los tratamientos farmacológicos en pacientes de Alzheimer. Países como Estados Unidos y España cultivan estos procesos terapéuticos para que las personas con un deterioro cognitivo puedan mejorar su capacidad de procesar y utilizar adecuadamente sus funciones mentales y así retomar sus actividades cotidianas de la mejor manera.

Pero actualmente la doctora Mónica Salazar Villanea, egresada de la Universidad de Costa Rica, con especializaciones en Gerontología y Neuropsicología Clínica de la Universidad de Salamaca, intenta introducir estos acercamientos al contexto costarricense y aumentar las opciones para los pacientes y sus familias.

Producto de su tesis doctoral en España y con base en una terapia que se utiliza en Estados Unidos e Inglaterra, Salazar desarrolló un programa de intervención específico que demostró ser útil en el caso del Alzheimer: la reminiscencia.

Ya que esta enfermedad atrofia la habilidad que tiene el cerebro de introducir información nueva, la terapia de reminiscencia se enfoca, más bien, en la memoria a largo plazo de las personas.

Es decir, se basa en la memoria autobiográfica para aprovechar y fortalecer las habilidades cognitivas fuertes de las personas con Alzheimer.

Pero además, la reminiscencia brinda a las personas una nueva estrategia de búsqueda, en el cerebro, a través del recuerdo. La estimulación de la memoria autobiográfica se refleja en una mayor fluidez verbal y control cognitivo.

“La investigación demostró que la reminiscencia como técnica permite mejorar la calidad de vida y el bienestar funcional de adultos mayores, reduciendo los índices de depresión y tuvo efectos positivos en el rendimiento cognitivo, emocional y conductual de personas con Alzheimer”, resumió Salazar.

Los resultados de la investigación de Salazar también mostraron que esta intervención les enseñaba a los pacientes de Alzheimer una nueva forma en la cual podían interactuar con sus familiares y cuidadores, quienes muchas veces resultan agotados y frustrados con la situación que viven a diario.

“Los cuidadores se sorprendían de ver la capacidad que los pacientes tenían de hablar 20 ó 30 minutos con coherencia. Pero además, les fortalecía el sentimiento de validez y satisfacción al poder conducir una conversación,” explica Salazar.

Faltan datos epidemiológicos exactos, pero los números del Primer Informe sobre el Estado de Situación de la Persona Adulta Mayor en Costa Rica revelan que el 18,3% de quienes tienen 65 años o más acusan un deterioro cognitivo severo.

Estudios internacionales muestran que 3 de cada mil habitantes entre 65 y 69 años padecen de Alzheimer, sin embargo, la incidencia prácticamente se duplica con la suma de cada cinco años de edad, hasta alcanzar 69 personas por cada mil habitantes al llegar a los 90 años.

Explorar medidas alternativas relacionadas con este segmento creciente de la población es clave para mejorar la calidad de vida, tanto de los pacientes, como de sus cuidadores.

“La reminiscencia, una esperanza”.  http://wvw.nacion.com/proa/2009/marzo/22/proa1907463.html